lunes, 4 de julio de 2011

Esos Palos. El torneo de Son Ferrer y sus consecuencias.

El torneo de Son Ferrer se presentaba como una ocasión perfecta para que los Palos nos reuniéramos y empezáramos a sentar las bases de la temporada de torneos veraniegos 2011. La convocatoria fue un poco pobre en cuanto a número de jugadores, ya que nos presentamos con solo tres suplentes, y uno de ellos estaba atravesando problemas de salud.

Miguel, al que llamamos «Morchas» cuando le hablamos de buen rollo, «Mozzarelli» cuando estamos en la playa, «Rifle» cuando estamos sobre el césped y «Miguel» cuando hablamos de el en su ausencia, se presentaba con serios problemas en la espalda. Si a esto le sumas su capacidad para magnificar sus propias desgracias te encuentras con un desecho deportivo. Un jugador que a priori iba a ser espectador pero que al final aporto mucho sobre el cesped.

Biel, que era otro miembro del equipo, arrastraba los mismos problemas que Miguel, ya que son dos personas con un trato tan cercano que incluso comparten lesiones por un tema de armonía universal y simpatía personal. Pero a diferencia de Miguel, Biel es un chico con afán de superación y valiente, un hombre que mira a los problemas a los ojos, los encara y generalmente los supera. Así que a pesar de llegar al torneo con la misma lesión que Miguel, llegó con mucha más sed de minutos que él.

Javito volvió a los terrenos de juego luciendo un nuevo tatuaje que vuelve loco al todo el colectivo femenino. Es perfecto porque a el también le vuelve loco ese colectivo. Esta situación mantiene el equilibrio del ecosistema sexual en nuestro planeta, cosa que nunca le agradecemos lo suficiente. Por eso desde aquí quiero decirle una cosa: Gracias Javito, sin ti este mundo no tendría sentido.

También teníamos a Guillermo, que hizo un gesto que los palos jamás olvidaremos: dejó de lado la cena de su equipo para luchar por la victoria de nuestro grupo. Queremos mucho a Guillermo. Supongo que ese gesto tampoco lo van a olvidar nunca en su equipo, pero eso a él le da igual, porque cuando un hombre hace las cosas bien, lo sabe. Y él sabe que hizo las cosas bien. El y Dios, que lo ve y lo juzga todo

En la Zaga también contábamos con Juanjo, un portento físico que sabe muy bien de que va esto del fútbol tanto en defensa como en ataque.

En el equipo había otro Juanjo, podríamos llamarlo JuanjoB o Juanjo2 para evitar confusiones con el Juanjo del párrafo anterior, pero lo llamaremos Chayanne. Chayanne es un loco bajito que conoce muy bien los secretos de la circulación del balón, y algunos secretos de química básica que utiliza para fabricar, en el sótano de su casa, una cosa llamada Flunitrazepam, más conocida como Rohipnol, y aun mucho más conocida como «La droga de los violadores». Chayanne es un chico que lleva el sexo a los límites del Código Penal, pero también lo queremos. A este tipo de personas es mejor tenerlas como amigas que como enemigas, y más aun si tienes hermanas.

Pirulando por esa zona del cesped, tonteando entre el centro del campo y la delantera estaba yo, un hombre con tan solo una rodilla y media. También tengo un reloj en mi muñeca izquierda que se puede sumergir diez metros, aunque los diez metros de profundidad es una zona del planeta en la que nunca nadie me ha pedido la hora. Me costó 29€, no es un buen reloj. Por norma general no sé muy bien que decir cuando hablo de mí mismo.

JuanEmilio nos acompañó como fan número uno y estuvo a nuestro lado en cada minuto que duro el torneo. No jugó por decisión propia, pero eso no fue motivo para dejar de ser un palo más. Se puede decir que fue nuestro míster y un guía espiritual que nos mostró el camino cual estrella de oriente.

Nuestro amigo Fran vino con más energía y positividad que nunca. Llegó a la convocatoria con media hora de antelación. El resto del equipo llegó con media hora de retraso. Lo cual produjo que Fran estuviera esperando durante una hora que le vino bastante bien para relajar sus nervios. Los que conocemos a Fran sabemos que relajar sus nervios no es fácil y que a veces le juegan malas pasadas. Una vez se puso tan nervioso que cago en la nevera de su casa y puso los danones a enfriar en el váter. Fue una tontería muy grande que no supo rectificar, lo que produjo que tirara de la cadena, perdiera los danones y se comiera su propia mierda con cucharilla mirando los Simpson después de almorzar. Es un chaval que distribuye bien el juego.

En la portería contábamos con una nueva incorporación, un guardameta de lujo llamado Simón que últimamente convierte en oro todo lo que toca. Él solito subió a su equipo, el Playas de Calviá, a tercera división e hizo posible todo lo que sucedió en esa bonita tarde-noche en la que se celebró el torneo de Son Ferrer. Es un hombre que atraviesa un momento muy dulce de su vida, él lo sabe y se lo cree, pero siempre tiene los pies en el suelo, las manos en los guantes y los balones fuera de su portería.

Para el final he dejado a José María, la estrellita del equipo. Su aportación seguramente fue la más importante, pero preferimos no decírselo para que no se le suba a la cabeza. El año pasado se lo dijimos, se lo creyó, se emocionó y adopto un niño vietnamita como hacen los famosos. Tuvimos que llevarlo de psicólogos para que entendiera que era un chaval normal. Cuando lo entendió vendió a su hijo, que se había revalorizado, y con los beneficios de esa inversión se compró las botas con las que disputó el torneo de Son Ferrer. Todas las noches José María llora porque echa de menos a Lin-chao, su ex-hijo-adoptivo-vietnamita, lo que nos demuestra que bajo esa coraza se esconde un corazón sensible y una gran persona.

Ahora que conocemos un poco más a los jugadores, queda bastante claro que los Palos somos un equipo de gente muy humilde. Somos tan humildes, que nuestra mayor aspiración en la vida es formar una familia con una mujer semi-guapa y dos hijos que no mueran en su primer mes de vida. También somos gente muy conformista. Incluso hay uno en el equipo, el más conformista de todos, al que no le importaría formar una familia con una mujer espantosa y que tanto ella como su primer hijo murieran en el parto. Este es el componente menos humano del equipo, y no diré su nombre para evitar posibles consecuencias en su vida social. Lo queremos y punto. Él también nos quiere a nosotros, así que todo va perfecto y rodado.

Llegamos al torneo con la confianza que solo poseen los ignorantes, y nos plantamos en el primer partido seguros de que ganaríamos. Perdimos 3-0 contra Body Manía e hicimos un ridículo espantoso que nos llevó a sentarnos en la cantina y meditar un rato. ¿Quiénes éramos?, ¿de dónde veníamos?, ¿a dónde íbamos?, ¿por qué la gente mira tanto porno en internet?… muchas dudas existenciales, preguntas que no sabíamos responder y que bloqueaban nuestra personalidad y la capacidad de desplegar nuestro juego. Pero al poco tiempo alguien tuvo una brillante idea: Ir a comprar alcohol. Compramos 10 litronas y una botella de absenta, y decidimos poner una norma inquebrantable: beber un chupito de absenta antes de cada parido. Y para celebrar la decisión, nos tomamos el primero.

En la segunda jornada nos tocó descansar. Fue una lástima porque ese era el partido en el que yo me iba a destacar como mejor jugador del torneo. Ese partido de descanso lo utilizamos para ir al Burger King a comprar un cargamento de comida para todo el equipo, por que comer sano está muy bien, pero los fines de semana no hay que tocar los cojones con dietas y calorías, y el sábado en el que se celebró el torneo, caía en fin de semana.

Comimos, nos bebimos nuestro correspondiente chupito y nos plantamos en nuestro segundo partido. Ganamos de goleada, pero lo más destacable de ese partido fue un excelente control de Juanjo que termino en una fallida vaselina. Otros prefieren destacar el pase que Simón le dio a Juanjo en esa jugada, ya que si el control es medio gol, el pase debería ser medio control, lo cual hace que nuestro portero de tercera división fuera la verdadera pieza clave en ese lance del juego. Pip, pip, piiip. Termino el partido y no nos cambiamos las camisetas con el rival por un simple motivo de presupuesto. Pero si nos dimos la mano, que eso no cuesta tiempo ni dinero.

Nos tocaba el último partido de grupo, lo que también significaba que nos tocaba chupito de absenta. Jugamos y ganamos otra vez. Habíamos pasado la fase de grupos, cosa que decidimos celebrar con otro chupito de absenta. Aunque a estas alturas ya había algún que otro miembro del equipo que se había retirado de esta tradición. Gente a la que ya no saludo cuando la veo por la calle.

Llegó la semifinal y, aunque nos fue justo, ganamos 3-2.

Chupito de absenta

Nos tocaba jugar la final, ya que, por lo que nos explicaron, es lo que toca si ganas la semifinal. La jugamos y la ganamos 3-0 convirtiéndonos así en los campeones del torneo de Fútbol 7 de Son Ferrer.

Nos bebimos otro chupito de absenta, recogimos nuestro trofeo de campeones, José María cogió el de MVP y pichichi, la organización nos invitó a un cubata y nos fuimos todos a nuestra puta casa, que eran casi las 4 de la mañana y al día siguiente por la mañana había misa en la parroquia de Paguera.

Después del torneo nuestras vidas cambiaron mucho:

Miguel se hizo fisioterapeuta para curarse su lesión, pero una vez con el título en la mano se dio cuenta de que no podía masajearse su propia espalda, así que estudiar la carrera solo le sirvió para curar a su amigo Biel.

Biel, con la espalda recuperada gracias a Miguel, volvió al mundo del futbol, lo fichó un equipo Congoleño y su primer gol se lo dedico a Miguel, que estaba ingresado de forma perpetua en un hospital por culpa de su lesión de espalda. A Miguel le hizo tanta ilusión esa dedicatoria que alzo los brazos a modo de celebración, lo que le provocó su enésima contractura y la necesidad de ponerle morfina. A día de hoy, los médicos piensan que lo único que puede curar a Miguel es un trasplante de espalda. Sería el primer trasplante de espalda de la historia, y seguramente el ultimo. Su funeral será al día siguiente de la operación.

Javito no supo llevar el éxito. Después de ese sábado, salió de marcha para celebrarlo y todavía no ha vuelto a casa. Dos meses después, Lydia Lozano aseguraba en «Sálvame Deluxe» que Javito seguía vivo y que esa maratoniana marcha lo había llevado hasta Filipinas, donde lo vieron por última vez. Pero todos creemos que Javito ya no está entre nosotros.

Guillermo fue a empezar la siguiente temporada con el Atlético de Paguera. Pero como a todos, se le había subido el éxito a la cabeza y pedía que el club le pagara lo mismo que el Barça le paga a Messi. Evidentemente el club le dijo que se podía ir a tomar viento fresco, y hoy por hoy trabaja en una bolera tirando spray desinfectante en el interior de las zapatillas de los jugadores, de lunes a domingo y con horario partido. Una mierda de vida.

Juanjo trabajó tanto su físico después del torneo, que le salió un pulmón en la espalda por la parte de fuera. Cuando creyó que estaba a tope físicamente se presentó a la maratón de Nueva York, se perdió, no encontró la meta y siguió corriendo sin parar. El localizador GPS que los organizadores de la maratón le implantaron en el huevo derecho, dice que Juanjo lleva corridos ciento cincuenta mil kilómetros y que en ningún momento ha pasado de las 65 pulsaciones por minuto. Si te metes en la página www.juanjodontstop.com puedes seguir su hazaña a través de internet.

Chayanne, después del torneo fabrico unos cuantos gramos de Rohipnol e intento drogar a una niña de siete años. Por suerte, esa niña era campeona del mundo de Vale tudo y le metió una paliza tan grande a Chayanne que aun hoy se está intentando reconstruir su cuerpo para ser juzgado.

Yo, después del torneo quise probar cosas nuevas, así que me metí un chute de caballo de 34 gramos. La sobredosis no se hizo esperar y la adicción a esa droga tampoco. Hoy por hoy mi vida consiste en dos cosas: pincharme y escribir. Soy feliz, y según el señor que vive en mi bolsillo, soy el mejor del mundo.

JuanEmilio se compró unas gafas de sol, un traje negro, un pinganillo sin batería y hoy por hoy se gana la vida trabajando el aspecto motivacional de varios equipos de primera división y de su querido amigo Biel, considerado el mejor jugador de la liga congoleña.

Fran abandono el torneo antes de la final por motivos laborales, así que no fue hasta el día siguiente que se le informo de que habíamos ganado. Cuando recibió la noticia por vía telefónica se emocionó tanto que soltó el volante del coche. Iba a 230km/h por la autopista y bueno… ya os lo podéis imaginar.

Simón sumó otro éxito a su gloriosa carrera deportiva. La RAE aceptó el nombre «Simón» como sinónimo de «Éxito» y pusieron su foto en el diccionario. A pesar de todo esto, nunca dejó de tener los pies en el suelo y de llevar la humildad por bandera. Hoy por hoy se dedica a dar charlas por Estados Unidos explicándoles a los jóvenes estudiantes como se puede llegar a la grandeza a través del trabajo y el esfuerzo. Después de las charlas suele invitar a todos los asistentes a un chupito de absenta. Algunos de los asistentes son menores de 21 años, y en Estados Unidos la ley es bastante clara respecto al alcohol... en fin, Simón está en la cárcel sometido a cadena perpetua por emborrachar a miles de menores de edad por todo el país. Muchos congresistas piden la pena de muerte… vamos, que está bastante jodido.

José María, tras ser nombrado MVP volvió a crecerse y cayó en el mismo error de años atrás: adopto un niño vietnamita. Y la verdad es que nos sorprendió a todos. Esta vez José llevaba muy bien lo de ser padre, pero un día le dio una locura transitoria sin venir a cuento y se comió los órganos vitales de su hijo adoptivo. Hoy en día José está en un hospital psiquiátrico, semi-sedado todo el día, en una habitación acolchada y cantando en voz baja «Allá voy con el balón en los pies, y ninguno me podrá detener».

Ganar ese torneo fue el principio del final de los Palos.

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