martes, 16 de junio de 2009

Noches (III)

SIEMPRE HAY UNA PRIMERA VEZ

Resumiendo. Mi amigo Juan Ignacio (en adelante JI), el sábado pasado fue invitado a una fiesta. Por todos es sabido que toda gran persona, debe ir con un gran acompañante. JI no es una gran persona... esto me abria las puertas como acompañante. Así que JI pensó en mi y me dijo, “tito, ¿te vienes a una fiesta?”. Yo iba a contestar “¿a cual?”, pero me acorde de esa contestacion tan de moda “a la que monta esta”. Asi que directamente dije “si amigo mio, vengo contigo”. Resultó que su proposición no era ninguna trampa verbal para dejarme mal, así que sin comerlo ni beberlo, me había surgido un plan para esa noche.

PARÉNTESIS
Nuestro amigo Braulio también tenía que venir, pero al final no vino. Como todo efecto... este tambien tenia su causa, y esa causa se llamaba http://www.tube8.com/.
Braulio es un buen amigo, pero nadie es imprescindible. Cuando dijo que no venía nos lamentamos durante 10 segundos despues de los cuales nos olvidamos completamente de el
CIERRO PARÉNTESIS

Ya le había dixo "SI" a JI, no había marcha atras. La fiesta era en palma, asi que hicimos un trato, nos pusimos una mano en el corazón, la otra sobre la biblia, y sellamos un pacto que no debíamos romper, y que en caso de ser roto, nuestro honor se rompería con el. El trato era... JI pone la fiesta pues tito pone el coxe (la presentación quizás a eclipsado un poco al trato en si... ).

Subimos a mi coche y fuimos a palma. Llegamos al lugar de la fiesta... un ático tan cojonudo que nada mas verlo, tuve el primer y último orgasmo de la noxe, producto de una excitación arquitectónica. Vistas a la catedral, a la bahía de palma y una decoración que me hacia pensar que ahi pasaba algo raro. Mas que raro imprevisto. Y así fue, estaba sumergido en una fiesta en la que el 99% de la gente era gay. El 1% restante lo formabamos yo, JI, y un chaval que habia por ahi, por el cual no pondría la mano en el fuego. Mi primera vez en una fiesta gay, pero no tuve problemas, mi respeto hacia todos los colectivos de la sociedad me permite adaptarme a cualquier situación y ambiente de forma camaleónica (quizas este sea un simil muy desafortunado, pero supondre que entendeis lo que quiero decir), también me tranquilizaba bastante saber que mi orientacion sexual esta sellada con 17 candados y una soldadura de última generación... esto imposibilitaba cualquier tipo de desliz. Al mismo tiempo me desanimaba un poco el hecho de pensar que la mayoria de personas que se podían sentir atraidas por mi, podían, a su vez, tenerla mas larga que yo, y eso es algo que aún no e aprendido a afrontar con entereza.

En mitad de la fiesta, cuando mi adaptación al entorno ya habia alcanzado el 99.8%, conocí a una chica, super simpática y super guapa, pero claro, acostumbrado a que las orientaciones sexuales del lugar, estuvieran al reves, pense algo que en otro ambiente no hubiera pensado... pense que sería homosexual. Con el trascurso de la conversación me dijo una cosa... esa cosa que me dijo me confirmaba que no era homosexual... puede parecer que la suerte me sonreía, pero si la frase que te confirma su heterosexualidad es “vivo con mi novio”, no sabes si alegrarte o decepcionarte.

Otra cosa que me hacía sentir extraño, era el hecho de que me presentaran como heterosexual. En mi vida cotidiana soy presentado como “mateo” o “tito”, y mi orientacion sexual se presupone, pero en ese elegante ático, después de mi nombre venía la palabra “heterosexual”, a lo que la gente respondia con cara de sorpresa, me sentia un "parasito invasor", pero un "parasito" muy bien tratado.

No quiero acabar sin mencionar una cosa. La gente suele referirse a los gays usando adjetivos cuyo objetivo es el de bombardear la masculinidad de esta gente. Pues dire una cosa, en esa fiesta, los galardones de “brazo mas fino”, “abdomen menos marcado” y “pectoral mas pequeño”, me los llevaba todos yo. Vamos que si me tengo que dar de ostias con alguien, prefiero tenerlos en mi bando que en el contrario.

CONCLUSIONES:
- Pasarselo bien en una fiesta gay no te convierte en gay.
- Los gays tienen áticos, y los heteros tenemos sótanos.

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